No existen los dioses [Miare’s Project]

Mi camino ha sido escrito por los Dioses de los cuentos.

Esos reyes delincuentes, profecías de un lamento.

Las deidades de los libros que obligaron a leer

a los padres y a los niños ante cada amanecer.

Mi camino ha sido escrito por aquellos inventados.

“No es milagro y no es juicio, ni purezas ni pecados.”

En su día el no creer hubiera sido un privilegio,

pues pensar que no hay destino era y es un sacrilegio.

Mi camino ha sido escrito por los pasos que yo he dado.

No me guía en mis asuntos un divino ídolo alado.

Y he andado ya perdida, he marchado dando tumbos.

¡Lo he pensado tantas veces, siempre ha sido rechazado!

Que no cabe en mi libreta libertad para dos mundos.

Pero atea confesada o convencida nihilista.

Yo dibujo, yo escribo, y me permito ser artista.

Y no es justo impedirme el soñarlo por un día.

Así que creo haciendo rimas esta dulce alegoría.

A la gente le atrae iniciar por el comienzo.

Por el día que era blanco el terreno de su lienzo.

Pero ya que soy creadora, como dicto en este título,

hoy prefiero yo empezar por el último capítulo.

Al final ha habido sangre, al final siempre hay dolor.

He jugado con alambre a enjaular la compasión.

Yo quizás he ejecutado, pero hubo un Dios autor,

que empezó por anular la que había en mi interior.

Tiempo antes era niña, y como todos, inocente,

pero el paso de los años me volvió una irreverente.

Insulté de esa forma a la que me dio a luz,

a la Diosa que o da vida, o te clava en la cruz.

No entendió aquella Diosa que yo no tuviera paz

y ya sabes, no está hecha una madre para odiar.

Me dejó seguir los pasos del error adolescente

pues sabía que la Vida me lo iba a reprochar.

Años antes era sólo la semilla de otro ser,

por entonces no tenía aún nada que perder.

Cuando naces te aseguran que la vida es un presente,

te la dan y te abandonan en este mundo demente.

¡Qué regalo es entonces! ¡Te abandonan a tu suerte!

Esta tierra la controlan seres de sangre caliente.

No importa cuánto aguantes, prematura es la muerte

cuando instauran nuestros Dioses un invierno inclemente.

Tú caminas sobre el fuego, haces tus pies a las brasas,

no estás sólo en tu enojo cuando no existe piedad.

Ves a ídolos mover con facilidad a masas

y preguntas “¿no lo ven? ¿Están ciegos de verdad?“

Pero yo sólo he presenciado

un pedazo de la historia.

¿Sabes qué es un colectivo?

Colectivo es memoria.

Viajemos al pasado,

un poquito más atrás.

Conozcamos a los Dioses del

“tú da y te darán más”.

Está lleno este orbe de personas bondadosas,

interés en pocos gramos y acogidas calurosas.

Gente buena que ahora peca pues no tienen ni zapatos

caminantes extraviados, de los Dioses garabatos.

Somos juego para ellos, aburridos ya del cielo.

Somos hijos, sin embargo nos observan con recelo.

Somos fichas, son tablero,

son las normas, somos premio.

Somos letras de leyenda

faltas de juicio certero.

Somos vidas condenadas a un destino

somos víctimas del Dios del duro azar.

Pues él lanza unos dados, nuestro sino

es rezar por no ir andando en su camino

tiranía es la tirada

y a los pobres va a pisar.

Y ahora dime, ¿aún prefieres profesar que son deidades?

Excusar nuestros errores bajo el hado de animales.

Pretender que es el fallo desgraciado de un coloso

es más fácil que asumir que este mundo es doloroso.

Esto es un poema escrito por Miare, pueden verlo en su canal de YouTube haciendo click acá o leerlo en su web dándole click a este enlace.

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4 comentarios sobre “No existen los dioses [Miare’s Project]

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